Pablo by mabm


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Pablo. Así se llamaba un profesor de lengua que tuve cuando cursaba octavo de EGB; y anda que no ha llovido desde entonces. Le encantaba la poesía. Era todo un personaje. Le recuerdo con su camisa blanca y su jersey granate bajo ese rancio traje de pana beige y, como no, su torcida corbata gris; olía raro, quizás a libros viejos. Pero era una buena persona, con esa pinta de bonachón chapado a la antigua no podía ser de otra manera.

Algunas compañeras de clase, entre las que me incluía yo, escribíamos poesías supuestamente en nuestros ratos libres. No tengo la menor idea de cómo se enteró de aquella afición. Pero si no recuerdo mal, me pilló escribiendo una durante una interminable e infumable explicación acerca del complemento directo e indirecto, bien hubiera podido ir directamente al grano en lugar de irse por los cerros de Úbeda. Me pidió que le entregara el papel que tenía oculto, en un vano intento por disimular, entre las páginas del libro correspondientes al tema que estábamos dando y claro, se las tuve que dar.

Después de habérsela leído concienzudamente, preguntó si alguien más escribía poemas. Las otras contestaron tímidamente que sí y estratégicamente que lo hacían en casa. Y cual fue nuestra sorpresa cuando dijo que ya se lo podríamos haber dicho antes y que, a partir de ese momento, una hora a la semana, la dedicaríamos a leerlos. Incluso alguna que otra vez, nos leyó algo de su propia cosecha.

No sé si seguirá o no entre nosotros, pero mientras cualquiera de nosotras pueda recordarlo, siempre seguirá formando parte de nuestras letras.

Noviembre 2017

 

 

20 respuestas a “Pablo by mabm

  1. Qué genial, yo creo que hay muchos Pablos en nuestra vida. Recuerdo un profesor muy querido que dedicaba unos minutos de su clase a recitar alguno que otro poema. Qué bonito que esas personas que crucen en nuestro camino.

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  2. Uno de los profesores que más y mejor recuerdo fue también de literatura, en BUP (hace decenios, literalmente). Dedicaba una clase de la semana, la de los viernes, a leer literatura. No nos permitía nada en la mesa, sólo la edición del libro cuya lectura nos tocaba. Ni papeles siquiera. Él no leía: declamaba. Empezó por el Poema de Mío Cid, recitando esos versos de nuestro castellano antiguo. Nos hacía ver lo escrito. Y cuando llegó al Quijote yo alucinaba. A él debo agradecer que se haya convertido en uno de mis libros favoritos

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  3. Hay profesores que te marcan (para bien o para mal). Por mi parte, creo que he tenido bastante más suerte con quienes me han enseñado literatura que matemáticas, aunque comprendo que hacer del cálculo y la geometría una materia divertida exige mucha creatividad… Un abrazo.

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  4. Esos «Pablos» son muy importantes en nuestra formación, y por eso les recordamos con cariño. Creo que todos recordamos a alguno de ellos, a fin de cuentas, con los años solemos recordar lo mejor, lo bueno, aquellas personas que dejaron huella en nuestra formación.
    Un abrazo.

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  5. Si mi profesor de Literatura supiera que escribo, simplemente iría directo a UVI.
    He leído varios de tus escritos esta tarde y me han obligado a saborearlos despacio, como la última fresa del cuenco.
    Pero me han dejado un sabor dulce, como la nata que la acompaña.
    Que cursi soy, coño.
    Me han gustado.
    Saludos

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