Monstruos ©by mabm


Son tiempos oscuros. Apenas puedo recordar cómo era antes, ni siquiera cuándo se apagó la luz, pero no siempre ha sido así. El día a día se ha convertido en una caza de brujas por encontrar culpables, cómo si eso fuera a cambiar las cosas. Algunos dicen que fueron los grandes alquimistas que, en la debilidad de los hombres, vieron la oportunidad de llenarse los bolsillos de dinero rápido y fácil. Otros afirman que fueron los propios hombres quienes, dejándose llevar por ellas y en un desesperado intento por erradicarlas, les suplicaron una cura para todos sus males. Pero está claro que la culpa, como en todo, es siempre cosa de dos.

Mientras voy relatando esta historia, mi historia y la de mis tantos muchos coetáneos, hago memoria y caigo en la cuenta que todo este infierno empezó con algo tan pequeño y aparentemente insignificante como una pastilla contra el dolor de principio activo desconocido que borrara cualquier vestigio de emociones potencialmente dañinas. Pero ignoramos que esas emociones son, precisamente, lo que nos diferencia de los monstruos.

Así, comenzó a comercializarse una píldora contra la añoranza: si moría algún ser querido, un comprimido bajo la lengua y a enmascarar la nostalgia. En vista del éxito, le siguió un remedio para el mal de amores: que te rompen el corazón, una cápsula en ayunas y a otra cosa mariposa. Luego llegó un brebaje para los remordimientos: unos polvitos disueltos en agua y consciencia anestesiada. Y tras este, le siguieron muchos más, siempre con el éxito garantizado. Pero desconocíamos que a la larga, todo aquello traería unos efectos secundarios irreversibles. Y así es como la sociedad perdió la humanidad que le quedaba y se convirtió en una sociedad de monstruos.

Abril 2019

64 respuestas a “Monstruos ©by mabm

  1. Es curioso lo sencillo que es ver monstruos hoy… Yo no veo hoy más que antaño. Un buen escrito, como base de una agradable charla degustando un aromático café. Me gusta saludos.

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  2. Hola, mabm, me sorprendió el final, pensé que iba a seguir una escena fantástica. Pero la reflexión a la que nos lleva el relato es realmente fuerte. No solo son píldoras, son miles de cosas que van alejando de lo humano. Son drogas, alcohol, adicciones como los mensajes y twits y los videojuegos. Todo tiende a dar satisfacciones instantáneas que nos van sedando, adormeciendo, van ocupando el espacio de un dolor y un duelo bien puestos. Porque a veces es necesario transitar momentos de dolor para asumir una pérdida y volver a nacer a la alegría.
    Un abrazo

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