Resérvame el último baile ©by mabm


Dicen que el primer baile es siempre con quien tenemos que quedar bien, pero que el último está reservado para el amor de tu vida…

Se detuvieron las agujas del daliniano reloj justo en el momento en que lo hicieron las voces que la invitaban a saltar. En aquel preciso instante abrió los ojos y se encontró, de pie y vestida de novia, al filo de la cornisa más alta de aquel tortuoso y escarpado paraje cuyas entrañas parían el rocoso palacete donde la noche antes contrajo forzadas nupcias con aquel enjuto y aborrecedor hombrecillo a quien no amaba y a quien su familia había vendido al mejor postor entregado en matrimonio para saldar deudas pendientes.

No recordaba cómo había llegado hasta allí, ni nada de lo que aconteció tras los votos matrimoniales. Solo sentía un hondo penar en lo más recóndito de su pecho, tan profundo como el vacío al que asomaban sus pies descalzos. Pero las voces en su cabeza, que tan insistentemente la convidaban a arrojarse a una muerte segura, habían cesado y solo se escuchaba el bramido de las olas rompiendo contra los escarpados acantilados que se arrodillaban a sus pies como fieles súbditos ante su reina. Pero ella no quería súbditos, ni lacayos… Ella solo ansiaba el amor verdadero.

En un arrebato de lucidez dio media vuelta y volvió sobre sus pasos por el angosto y sinuoso camino que serpenteaba bordeando los precipicios, y que de mal grado la conduciría hacia su impuesto carcelero, decidida a plantarle cara a su destino. Encontró a la bestia durmiendo a pierna suelta como resultado del somnífero que había vertido en su bebida, se colocó a horcajadas sobre él y volvió a pronunciar los votos que la encadenaban al monstruo, pero al revés; entonces su vestido comenzó a oscurecerse. Luego corrió hacia donde se congregaban todos los invitados para el consabido ágape y el brindis por los nuevos esposos; su vestido continuaba ennegreciéndose.

A media noche dio comienzo el baile. No podía soportar que la tocara. Le asqueaba como con lujuriosa lascivia, preludio de una noche de bodas que con suerte no llegaría a consumarse, deslizaba sus manos hacia sus nalgas. Y mientras duraba el primer baile, imaginaba con quien bailaría el último.

En el instante en que la última nota expiró, solicitó permiso para retirarse a sus aposentos. Pero en cuanto cruzó el umbral del inmenso salón, corrió rauda como el viento y ligera como una pluma hacia las caballerizas, desde donde todavía se podía escuchar la música, para bailar el último baile con su amado. Pero algo no marchaba bien. A medida que se acercaba al establo (pre)sentía que sus vidas se consumían con cada embestida del reloj. Y al entrar a la inusual sala de baile, les vio abrazados (ella vestida con un vestido de novia de luto) sin vida e inertes sobre un tálamo de paja, mientras la música seguía sonado.

Eran las seis de la mañana y el sol se ponía…

Noviembre 2020

10 respuestas a “Resérvame el último baile ©by mabm

  1. Eran las seis de la mañana… amanecía en aquel pueblo con su enorme acantilado y al tratar de retroceder tropezasteis y caisteis sl abismo. Tu cuerpo al golpear con el duro suelo te hizo despertar de aquel angustioso y aterrador sueño… un sueño que de vez en cuando se repite pero que había sido la primera vez que el mismo te había arrojado al abismo. Sería una señal que que esta sería la última vez que tendrías este horrondo sueño? Es un indicio de que tu vida tome otro rumbo y que pronto el amor ansiado llegaría. El final lo escribes tú, no en un sueño, si no en la realidad.

    Tony Mola

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s