Carrera ©by mabm


Imagen de Pixabay tuneada con Gimp

A veces, dicen, es más fácil contarle tus cuitas a un completo desconocido (a un trozo de papel también vale) que a un buen amigo. Y se me ocurre que, ahora mismo, me gustaría, quizás, subirme a un taxi (que aceptara datáfono) y pagarle al pobre hombre la carrera de mi vida. Ni siquiera haría falta que me respondiera, solo que me escuchara, o que fingiera hacerlo con algún asentimiento de cabeza para que pareciera que me sigue.

Probablemente le contaría que a pesar que lo tengo todo (y más) para ser feliz, no lo soy, aunque tampoco es que sea lo contrario; más bien no soy feliz del todo, o lo soy a mi manera. Que la vida se me hace cuesta arriba. Que todos los interminables días son iguales y que cuando suena la alarma en el móvil no hallo el camino de ida, solo el de vuelta. Y que me siento culpable por sentirme así.

Le diría que echo mucho a mis padres. Que me arrepiento de cosas que hice y me culpo por otras que dejé de hacer. Que daría lo que fuera por un abrazo más, por un beso más…. por un ratito más con ellos.

También le confesaría que, a veces, tengo miedo. Miedo al paso del tiempo, aunque este me acerque más a ellos. Miedo a perder cosas y personas. Que el niño es ya un hombrecito medio hecho y derecho y en nada volará; otro más a quien echar de menos.

Le diría que la Navidad ya no me gusta, que ya no creo en su magia ni en la magia de sus luces, que ahora son solo sombras. Y que puestos a no creer, ya no creo en nada.

Le revelaría mi gran secreto: soy mi peor enemiga. Que soy muy cruel conmigo misma, que me hablo mal y que a veces me hago daño haciéndoselo a quien más quiero, porque eso me duele y cuanto más duele más me castigo dañando a otros (encima cobarde).

Y lo más seguro es que estas confesiones no estarían exentas de agua con sal, si bien, al igual que tras días de lluvia sale el sol, volvería a brillar una sonrisa en mi cara; que la sonrisa, por suerte, nunca se me borra aunque algunas veces se difumina.

Noviembre 2021

19 respuestas a “Carrera ©by mabm

  1. Espero que sea un taxi de una ciudad distinta, en esta, podrías padecer una de las experiencias más desagradables de la vida. No pierdas nunca la sonrisa, dicen que, sólo el gesto de contraer los músculos puede levantar el ánimo. Un besazo.

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  2. Tocaya, cuando te sientas así, hay personas que supuestamente esta entrenados para escuchar. Unos gratis y otros cibran: curas y psicólogos…😅😅😅
    Como se, no confias en ellos, entonces el remedio de descargar las penas en un trozo de papel o en un trozo de pantalla con teclado es mejor.
    Tony Mola

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  3. Yo diría que has pasado a formar parte de la mayoría de la población adulta de occidente. Eso es a menudo la existencia: culpa, vacío,…hasta que te das cuenta de que nos educan en vistas a una vida falaz que no existe. No somos fracasados, sino lo único que podemos ser. A partir de ahí la sal tienes que encontrarla tú, porque cada uno tiene su punto, pero eso sí….lo más sabroso es lo que hasta ahora nos había parecido más nimio, más insignificante…no hay más…..disculpa si parece que quiera dar consejos, solo comparto esa decepción para que sepas que no te hallas en una situación rara o extraña, sino en la más absoluta normalidad!!!! Beinvenida!!!!!!

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    1. Muchas gracias Ana!!! Estoy totalmente de acuerdo con lo de las cosas nimias. Las pequeñas cosas, como un arcoiris brillante, son por las que vale la pena todo. Y por ejemplo, nunca me he sentido fracasar. Creo la la vida son etapas (batallas) y de algunas sales victoriosa y de otras menos, pero si las has luchado, no has perdido.

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  4. Se cuenta demasiado en este espacio invisible, es una manera de descargarse también y no habrá nada ni nadie que te ponga “peros”. Todos lo hacemos, es más, creo que es una forma sana de desnudar el alma. Y si es alguien que te conoce sabrá escucharte y aún mejor comprenderte. Un abrazo.

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  5. Siempre es lindo que alguien nos escuche, Mabm, pero yo nunca le contaría a un extraño mis cosas, pues sentiría que es hablar con la pared, prefiero contarle mis secretos a mis hijas a quienes considero mis amigas, a veces están de acuerdo conmigo, y a veces no, pero siempre me escuchan. Fuera de mis hijos, yo no tengo amistades, excepto las amistades virtuales del facebook, ya que nunca fui amiguera. Te cuento que a mi tampoco me gusta ya la navidad, pues he perdido la ilusión que tuve en ella en mi época de juventud. Muy bella tu prosa en la que te has sincerado. Muy bonita vibra tienes Mabm. Te invito a leer mi reciente poema titulado: «Te perdí». Un abrazo desde Lima Perú.

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