Cuatro gatos ©by José Luis Yela & mabm


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Había una vez un gato gris, un gato blanco, un gato negro y un gato pardo sentados alrededor de una mesa de aristas puntiagudas. Sobre ella agoniza un belicoso juego de rol que se juega con las mismas reglas del ajedrez.

El gato blanco, el negro y el pardo afilaban sus uñas bajo la tabla sin pulir de su asiento, mientras que el gato gris, de extranjis, iba empujando con su pata buena, la izquierda, la mesa hacia el resto para atravesarlos con sus puntiagudos filos. Pero hizo la mala fortuna, o quizás fue mala pata, que los peones, que sobrevivían en aquel cuadrilátero donde se decidía el futuro de aquel mundillo en miniatura, cayeran sobre el tablero; solo quedando en pie los reyes y sus séquitos.

Aquello produjo una reacción fulminante. Los ojos del gato blanco adquirieron inmediatamente forma redondeada, estupefacta, y su pelo crespo se erizó a los cuatro vientos. Parecía que fuese a huir despavorido, si fuese porque quedó paralizado. Enmudecido. El cuello del gato marrón entró en agitación; su delgado cuerpo flaqueó y se echó a temblar, y no tardó en rodar por el costado de la mesa para precipitarse al suelo. Aterrorizado. Las orejas del gato negro se irguieron, enhiestas e impávidas, y quedaron apuntando al cielo sin otra reacción. Quedó congelado. Todas las uñas desaparecieron repentinamente.

Sin embargo, las patas del hermoso e intrigante gato gris no se paralizaron. De su frente no se borró la intención aviesa que cobijaba un par de segundos antes. Es más; en su boca se dibujó esa enigmática sonrisa de la que ya en otras ocasiones había hecho gala. La reina, con buenos reflejos, jugó al instante su papel, temiendo alguna hecatombe mayor. Tomó la palabra, una vez repuesta y atusados nerviosa y rápidamente sus cabellos. “¡Borra ipso facto esa sonrisa de tu boca! ¡Ponte inmediatamente a ayudar a levantarse a toda la tropa! ¡Todo el mundo a sus puestos!” Mientras el rey buscaba afanosamente su despistada corona por el desordenado tablero, en el aire flotaba el recuerdo de las torres desmoronándose por efecto del temblor. El tablero multicolor era un caos. Aunque de una esquina a otra, la inquietante sonrisa del gato gris parecía dominar todo el panorama

Chesy, se llamaba.

Marzo 2022

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5 respuestas a “Cuatro gatos ©by José Luis Yela & mabm

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